12 de julio de 2016

1.000 Aniversario del Fuero de León, otro hito

Cuando Margarita Torres, nuestra historiadora, escritora y cronista oficial en excedencia, anunció,  respecto al Fuero de León y su mil aniversario: “Ya trabajamos en un amplio programa”, me asaltaron todos los temores del mundo.  Y no porque dude de su capacidad organizadora, o  de su equipo,  y mucho menos de su  especial conocimiento histórico, sino por la injerencia, de momento en la sombra para mí, no sé si para ella también, de las Fundaciones Siglo o Villalar, como intermediarias, o peor aún, impositoras de ideas o programas de los acontecimientos a conmemorar, de modo especial en León. 


La frase de Margarita, salvando la distancia y significado, tan sólo por la construcción, me recordó aquélla del entonces presidente de España, señor Aznar: “Estamos trabajando en ello”, dicho con acento tontuno tejano influenciado por Bush el  presidente de USA, durante la preparación de la guerra de Irak. 

Aquí y ahora, en los antecedentes de las Fundaciones citadas,  se fundamenta mi desasosiego recordando su comportamiento  en dos recientes y anteriores ocasiones, ante las que yo, como leonés, ya  he puesto las barbas a remojar, antes de que nos afeiten en seco desde el ente autonómico la celebración en ciernes.

    Es bueno recordar que, en 1988, para el VIII centenario de las Cortes de Alfonso IX, nos montaron con todo adelantamiento interesado un programa, desvirtuador de lo leonés.  Con un plan bien concebido iniciaron en Burgos en septiembre de 1986, un Congreso Científico sobre la Historia de las Cortes de Castilla y León. Buscaban ensalzar las Cortes autonómicas,  justificar así la autonomía.

Se trataba de castellanizar una efeméride propiamente leonesa, en la que un Rey privativo del Reino de León, Alfonso IX, convocando al pueblo leonés, representado por los Buenos Hombres de las ciudades del reino, a participar en una Magna Curia en 1188, estaba dando origen a todas las Cortes parlamentarias de Europa.

Respecto a  este último dato su postura fue el deslucirlo, cuando no ignorarlo. La segunda etapa del Congreso fue en Salamanca, abril de 1987;  nada que objetar a la localización si en su intención hubiera estado respetar el País Leonés,  mas no era así, su interés está puesto en continuar la labor castellanizadora, pues en  ella pusieron todo su énfasis en estudiar la Corona de Castilla, sus Cortes y las de “Los restantes Reinos Peninsulares”, para qué decir más.

En septiembre de 1988, aquí en León capital, hubo quien se movió para que el cierre del Congreso con motivo del centenario,  no supusiera un cerrojazo a lo leonés en favor del invento castellano-leonés.  Al menos a los leonesistas se nos estaba atragantando por los manejos del ente. Como resultaba imposible soslayarlo, el remate de “su” programa  fue en León; no faltando quien nos hacía  aparecer como unos intransigentes usurpadores, que pretendíamos apropiarnos de algo que ha heredado la Comunidad llamada Castilla y León.  Ahí es nada. 


El Sr. Sánchez Reyes, salmantino, presidente de las Cortes Autonómicas entonces, no sin el boato pertinente, el día 15/9 inauguró en León los actos programados por ellos para que, nuestra fiesta, la celebráramos los leoneses al son que nos tocaran. Este señor, lleva hasta el extremo su magnanimidad, y dice públicamente: “desde el primer día estuvo claro que la ciudad para celebrar el Centenario debía ser León”. 
Una obviedad que empleaba cual halago, y  hacía daño al pretender que fuera tomado como una dádiva.


Resultado: Una pobre celebración para lo leonés, bien orquestada por el ente autonómico, robándonos protagonismo descaradamente, y sin apenas repercusión popular. 



La segunda y más próxima ocasión, nos coloca en 2010.  Se trataba de celebrar el 1.100 aniversario del nacimiento del Reino de León. Para la ocasión estaban en el Ayuntamiento de la capital los socialistas encabezados por Francisco Fernández, con el apoyo de UPL, dirigido por Javier Chamorro.



El Consistorio se puso  con ahínco en la redacción de un programa conmemorativo para tal acontecimiento. Y hasta diseñaron y pusieron en funcionamiento la que llamaron Fundación León Real, con intención de permanencia posterior, dedicada a la “promoción y difusión de la cultura leonesa dentro y fuera de nuestras fronteras”. A buen seguro que en el ente autonómico se encendieron todas las alarmas, ¡León iba a reclamar su historia, revivirla, potenciarla y darla a conocer! 

Pero hete aquí que el equipo consistorial para la organización de los actos conmemorativos solicitó al Ministerio  de Cultura, unas partidas económicas que permitieran acometer lo previsto. Y las concedieron. Pero el Ayuntamiento “era menor de edad”, los dineros se trasvasarían al ente autonómico, y éste, dispondría…de ahí a que la Fundación Siglo tomara “la manija” organizativa y manejara los dineros, nuestros dineros, un paso.

Todos recordaremos que fue nombrado Comisario de los actos conmemorativos Juan Pedro Aparicio, pero a los mandos estaban el ente y la Fundación Siglo. Unos leonesisas, activos en el momento, entre los que me encontraba como padre de la idea, propusimos la participación de los Pendones leones haciendo unas etapas del Camino de Santiago y unos oportunos filandones de cada final de trayecto.  La idea le gustó al Comisario, mas, para todo ya no quedaba dinero, dijeron los que mandan.

Pero hubo otra cosa que me descolocó; la Fundación y los dineros que no alcanzaban, pretendían empezar con una concentración en Burgos. Nada que objetar hacia la ciudad  castellana Burgos,  sino tuviéramos en el subconsciente el encuentro ya citado del VIII centenario de la Cortes para frenarnos a los leoneses, orquestado por el ente. Personalmente presenté mi negativa, lo leonés no se debía maquillar, sí ensalzar desde la libertad de un pueblo que desde el Medievo supo ganársela. Y me retiré. Puede que tampoco estaba en mis manos haber hecho mucho más.


Aparicio hizo bien su parte, hay que decirlo. “La Cuna del Parlamentarismo”,  en vídeo, su obra, escrita y dicha por él, un gran éxito. 

La injerencia autonómica, de principio a fin,  insufrible. El ente autonómico, ése que habla por nosotros y se lo permitimos, cumplió otra etapa unificadora, en detrimento de lo leonés. 

Dejé dicho: ¡Adiós! 1.100 aniversario… ¡Te vas para no volver! Y encauzado en el vivir de la nostalgia todo sigue, y me pregunto: ¿qué nos has dejado además de la ilusión maltrecha?

Para el natalicio del reino, con tiempo suficiente, escribí que se debía haber nombrado un equipo “Ágil, fiable y ¡leonés!,  que diseñara, organizara y controlara los actos. No pudo ser por cuanto ha quedado dicho. 

Ahora y en base a los recuerdos, zancadillas y teledirecciones autonómicas, mucho me temo que, con el gobierno PP en la nación y en el ente, se repitan las consignas controladoras y el equipo que dirige Margarita Torres tan sólo colocará aquello que ente autonómico con sus fundaciones permita.

¿Hasta cuándo?



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